Cuando era chico, no existía esta fiebre de las telecomunicaciones.
El celular, recuerdo que era una valija del tamaño (y casi el peso) de una batería de auto. Estaba reservado para los magnates malvados de las películas de acción, para personaje extravagantes que ostentaban un estatus supremo y para el Super Agente 86 en su zapatófono.
Ni hablar de "Internet". Recién comencé a escuchar esa palabra cuando era ya un adolescente que cursaba la escuela media (el secundario).
Una vez con mi hermano habíamos logrado conectarnos con un modem de 14400 bps de velocidad a una BBS a través del teléfono. Ni recuerdo como funcionaban estos sistemas, pero recuerdo que el día que nos conectamos, apareció en pantalla monocromática algo parecido a una historieta.
Ese día me pareció que estábamos haciendo algo de película. Estaba leyendo una historieta que alguien había puesto en una computadora en algún lugar remoto desde mi propia casa a través de un cable que hasta el momento pensaba que solo transmitía sonidos y electricidad . Creo que llamamos larga distancia de Argentina a Estados Unidos y estuvimos un buen rato conectados por lo que la factura telefónica de ese mes se fue a las nubes y con mi hermano nos tuvimos que hacer los tontos con nuestros padres para que la situación pasara lo más desapercibida posible.
Las BBS quedaron en el olvido.
Al poco tiempo, aparecieron los primeros comentarios de Internet. Algún que otro conocido tenía "eso" en el trabajo. Nadie sabía mucho del tema, pero en el aire se notaba que se venía una gran revolución tecnológica y que algún día nos iba a cambiar nuestra forma de vida.
La cuestión es que ese día llegó mucho más rápido de lo que cualquiera pudiera imaginar como toda una revolución, y como tal afectó nuestras vidas de forma rotunda.
Cuando ibas a bailar y te gustaba una chica, había que sacarle un número de teléfono, y si ella accedía a dártelo, tenías que llamar a la casa y esperar a tener suerte para que te atienda ella, o sino pedir por ella, quizás al padre o al hermano mayor, lo que era bastante embarazoso. Una vez, hace ya unos años, fui a bailar y mientras estaba en la cola para entrar escuché una conversación entre un chico y una chica. Era la típica conversación que uno puede esperar en una situación como esa, pero llegado el momento de sacar el teléfono, quede sorprendido cuando el chico le dijo: "Tenes un numero de ICQ?". Esa fue la primera vez que me sentí viejo (a pesar de que aun sea joven). Es que la tecnología realmente avanza mucho más rápido de lo que somos capaces de asimilar.
En este punto en particular, algún día voy a escribir un artículo de cómo la tecnología con su constante avance deja rezagada a otras áreas de estudio como por ejemplo las leyes.
El telégrafo, el automóvil, la radio, el tren, el avión, el televisor, el teléfono, la lamparita de luz, el microscopio, el telescopio, el celular, internet... Todos fueron grandes inventos que revolucionaron la historia y la vida de la mayoría de las personas civilizadas que habitaron y que habitan el planeta al mismo tiempo que la invención de estas maravillas.
Ahora bien, como en toda revolución suceden cosas buenas y cosas malas:
Estos son algunos ejemplos nada más. Seguramente con un análisis más profundo de cada invento revolucionario pueden encontrarse muchas cosas buenas y algunas cosas malas (o viceversa). La cuestión es que el celular e Internet no son la excepción a la regla.
No hace falta que les cuente cuales son las ventajas que nos dio el celular, pero ¿nunca te pasaron algunas de estas cosas?
¿Y mientras estabas en una computadora usando Internet, nunca te pasó algo como esto?
En el caso del celular, debo confesar que es un aparato que personalmente detesto y que a pesar de que en mi trabajo lo utilice constantemente, la verdad me ha traido muchos más problemas que soluciones.
Hace unos días estuve casi una semana con el celular roto y la verdad es que mi trabajo fue igual de productivo, pero con la diferencia de que no tuve que atender a nadie que no quería, y cuando necesité comunicar algo a alguien lo pude hacer sin problemas. Es decir, aprendí que podría prescindir de este maldito aparato en algún punto y que el mundo sigue funcionando sin el.
En cambio en el caso de Internet, creo que he sabido aprovechar mucho más sus beneficios que sufrir sus contratiempos. De hecho, creo que hasta he convertido algunos de sus problemas más comunes en oportunidades. Por ejemplo, cuando empecé a trabajar en soporte técnico, una de las cosas más comunes que hacia era limpiar computadoras infectadas de virus propagados a través de Internet.
No tengo dudas de que este maravilloso invento, que ya se ha convertido en una parte importante de nuestras vidas, aun tiene mucho camino por recorrer y que en definitiva, muchos de los artefactos que más utilizamos diariamente como el teléfono, el televisor, la heladera, el microondas, el inodoro, el automóvil, incluso el mismo celular, van a terminar siendo elementos que utilizarán Internet con distintos fines y que cambiarán aún más nuestras vidas intensificando la revolución en la que estamos completamente inmersos.
Me encantaría que vos, sabio lector, puedas contar alguna experiencia acerca de los cambios que estas nuevas tecnologías han producido en tu vida cotidiana.
Comentarios (1) 20.07.2008. 18:02